Las relaciones abiertas pueden funcionar, pero no son para todas las personas.
En consulta cada vez escucho más preguntas relacionadas con las relaciones abiertas.
Algunas personas llegan porque sienten curiosidad. Otras porque su pareja les ha propuesto este tipo de vínculo. Y otras porque están intentando entender por qué, aunque aceptaron una relación abierta, emocionalmente no se sienten tan cómodas como esperaban.
Lo primero que me gustaría aclarar es que una relación abierta no es buena ni mala por sí misma. Como ocurre con cualquier tipo de relación, lo importante no es la estructura del vínculo, sino la forma en que las personas lo construyen.
Desde la psicología, más que preguntarnos si las relaciones abiertas funcionan, quizás la pregunta interesante es: ¿para quién funcionan y desde dónde se están construyendo?
He observado que las relaciones abiertas suelen tener más posibilidades de ser saludables cuando nacen de una decisión consciente, conversada y coherente con los valores de ambas personas.
Sin embargo, también he visto casos donde una de las partes acepta por miedo a perder a la otra, por temor a quedarse sola o con la esperanza de que eventualmente la relación se convierta en algo diferente.
Y ahí es donde suelen aparecer las dificultades.
Porque una relación abierta no elimina emociones como los celos, la inseguridad o el miedo al abandono. De hecho, muchas veces las pone sobre la mesa con más fuerza.
Por eso, antes de aceptar cualquier acuerdo relacional, considero importante preguntarse:
¿Realmente deseo este tipo de relación?
¿O estoy aceptando algo que me incomoda para no perder a alguien?
¿Mis necesidades emocionales están siendo escuchadas?
¿Existe una comunicación clara y honesta?
No todas las personas desean el mismo tipo de relación, y eso está bien.
Lo importante es que los acuerdos relacionales nazcan desde la libertad y no desde el miedo.
Al final, más allá de si una relación es abierta o exclusiva, la verdadera pregunta sigue siendo la misma:
¿Este vínculo me permite sentirme respetado, escuchado y coherente conmigo mismo?
Antes de preguntarte qué tipo de relación deberías tener, tal vez vale la pena preguntarte qué tipo de relación te permite vivir con tranquilidad, autenticidad y coherencia.
Si estas preguntas resuenan contigo, en Sentir y Pensar podemos acompañarte a explorarlas en un espacio seguro, profesional y libre de juicios. Agenda tu cita o escribenos en Whatsapp para poder escucharte.






